Un tipo de estimulación magnética transcraneal podría mejorar la comunicación social en niños con autismo, según un ensayo clínico
Los trastornos del espectro autista se suelen acompañar de problemas de comunicación social, tratados mediante intervenciones conductuales. Un tipo de estimulación magnética transcraneal, la estimulación theta burst continua acelerada, ha mostrado eficacia y seguridad para mejorar esta característica en un ensayo clínico publicado en la revista BMJ. El ensayo incluyó 200 menores de China (167 niños y 33 niñas) de entre 4 y 10 años con trastorno del espectro autista y la mitad con discapacidad intelectual. Una parte de los participantes recibió 10 sesiones diarias dirigidas a la corteza motora durante cinco días consecutivos y la otra, sesiones simuladas. El grupo tratado mostró mayores mejoras tanto en la comunicación social como en las habilidades lingüísticas durante un mes después del tratamiento.
Roi Cohen Kadosh - autismo magneticos
Roi Cohen Kadosh
Catedrático de Neurociencia Cognitiva y director de la Escuela de Psicología de la Universidad de Surrey (Reino Unido)
Este comunicado de prensa es, en términos generales, preciso y refleja un ensayo clínico aleatorizado bien realizado y de tamaño relativamente amplio. Los resultados son alentadores y sugieren que la estimulación continua acelerada theta burst —una forma rápida de estimulación magnética cerebral con patrones específicos administrada mediante equipos de estimulación magnética transcraneal (EMT)— puede mejorar la comunicación social en un grupo de niños con autismo durante un mes después del tratamiento.
Dicho esto, los resultados deben interpretarse con cierta cautela. En este ensayo, el grupo que recibió estimulación activa presentaba una puntuación media más alta en la escala SRS-2 que el grupo placebo al inicio (84,28 frente a 78,85; es decir, 5,43 puntos más), lo que indica que partían de dificultades más graves en la variable principal de resultado. Este aspecto es relevante, ya que las diferencias iniciales entre grupos pueden contribuir en parte al tamaño de la mejoría observada tras el tratamiento. La ventaja observada de la estimulación activa frente al placebo fue una reducción de 6,25 puntos tras el tratamiento y de 6,17 puntos en el seguimiento al mes. Los propios autores reconocen esta limitación.
Asimismo, los autores han tenido en cuenta varios posibles factores de confusión, incluidos los efectos de expectativa (que, como mostramos mi grupo y yo hace dos años, pueden explicar parte de los efectos observados con EMT), y los análisis estadísticos son, en general, sólidos. No obstante, se necesita un seguimiento más prolongado para determinar si los beneficios se mantienen en el tiempo. Aun así, se trata de un comienzo muy prometedor. No es razonable esperar, en esta fase, conclusiones sobre lo que ocurrirá a los 6 o 12 meses.
También es importante no sobredimensionar lo que demuestra este estudio. Los resultados respaldan la necesidad de seguir investigando este enfoque como posible complemento a las intervenciones existentes, y su principal fortaleza es que utiliza una aproximación biológica directa, lo que podría ofrecer una vía complementaria relevante. A partir de aquí, será necesario profundizar en estudios mecanísticos que aclaren cómo esta estimulación afecta al cerebro, si la corteza motora es realmente la diana óptima y si enfoques más personalizados podrían generar beneficios más consistentes y de mayor magnitud.
Conflicto de interés: “Además de mi puesto académico como director de la Escuela de Psicología y profesor de Neurociencia Cognitiva, soy fundador, director y accionista de Cognite Neurotechnology Ltd, una empresa dedicada al desarrollo de neurotecnología. También he participado en el desarrollo de herramientas relacionadas con la metodología de investigación en este ámbito”.
David McGonigle - autismo magnetico
David McGonigle
Profesor de las facultades de Psicología y Biociencias de la Universidad de Cardiff (Reino Unido)
Este ensayo aporta pruebas de mejoras estadísticamente significativas —pero, y esto es importante, bastante modestas y claramente a corto plazo— en la comunicación social, con efectos de pequeña magnitud y un seguimiento limitado a un mes. Cualquier interpretación de los efectos aquí observados se ve aún más limitada por el uso que hacen los autores de la escala SRS-2 [escala de capacidad de respuesta social] y la posibilidad de que se produzcan efectos de expectativa en su estudio. Además, aunque los efectos adversos fueron leves, su mayor frecuencia en el grupo de intervención sugiere que la tolerabilidad debe interpretarse con cautela y, según mi propia experiencia, la elección del objetivo de la estimulación —la corteza motora— también plantea dudas sobre la especificidad mecánica. Estos hallazgos se interpretan mejor como evidencia preliminar de efectos modestos a corto plazo, más que como un respaldo para su aplicación clínica en esta etapa. Por último, me preocupa el uso de la estimulación cerebral en una población tan joven, ya que aún no estamos seguros de su efecto sobre el cerebro en desarrollo.
- Artículo de investigación
- Revisado por pares
- Ensayo clínico
- Humanos
Hangyu Tan et al.
- Artículo de investigación
- Revisado por pares
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